La tercerización de personal se ha vuelto una de las prácticas más populares de las empresas en los últimos años. Las compañías ahora son capaces de optimizar su tiempo en las actividades que verdaderamente les dejan rendimiento, dando paso a delegar las que no lo hacen a empresas externas que, por medio de la subcontratación, optimizan labores específicas, al mismo tiempo que reducen gastos y ahorran tiempo.

Si bien el tema de la tercerización cuenta con diversos matices que hacen que un sector dude de sus facultades, las estadísticas apuntan a que es una de las prácticas más adecuadas del presente, incluso haciendo ahorrar a las empresas 50% de sus presupuestos salariales al mismo tiempo que se encamina como la práctica dominante del futuro que incrementará la creación de empleos y hará que las labores sean repartidas de forma más equitativa.

Cuatro ventajas de la tercerización de personal:

  • Aumenta la rentabilidad de la empresa. Permitiendo que la empresa se enfoque exclusivamente en aquellas labores que le generan utilidad, la tercerización puede cubrir todas las demás labores que siguen siendo necesarias, pero no generan una utilidad.
  • Reduce compromisos a largo plazo. Considerando que la y sus necesidades varían dependiendo de la temporada, la tercerización es óptima porque permite la contratación temporal. De esta forma, que requiere de mayor obra en tiempos muy específicos, no se compromete con empleados a largo plazo, salvo que sea estrictamente necesario.
  • Acorta los procesos. Delegando labores en las que no es experta a aquellas empresas que sí lo son, los procesos de la compañía contratante fluyen de manera menos prolija permitiendo el ahorro de dinero, al mismo tiempo que se ahorra tiempo.
  • Deduce impuestos. Más allá de la trascendencia del talento humano, cada empleado implica un gasto en nómina. Con la subcontratación, aunque no se exime el gasto, se permite deducir impuestos, confirmándola como una opción muy redituable.
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