A partir del primer día del 2020, el salario mínimo mexicano tendrá un incremento del 20%. De esta forma, pasará de los 102.69 a los 123.22 pesos diarios, siendo el incremento más elevado de un salario en México en más de cuatro décadas y el segundo en menos de un año, cuando era de apenas 88.36 pesos.

Aunque mucha gente considera al salario mínimo como un establecimiento irrelevante, considerando que no todas las empresas se sustentan en él para establecer la paga que ofrecerán a sus empleados, éste sirve como herramienta primaria en la economía de cualquier país.

En México, aproximadamente, 10.5 millones de personas perciben el salario mínimo y otros 6.5 millones perciben dos. Por lo tanto, dentro de los rasgos positivos, si éste incrementa, la pobreza laboral se reduce y la calidad de vida de muchas familias incrementa. No obstante, también existen factores negativos.

Tres factores relevantes que dependen del salario mínimo

  • Calidad de vida. En un ideal, el salario mínimo debería servir para cubrir los requerimientos de la canasta básica. Tomando en cuenta que era menor a 88.6 pesos previo a al año 2018, era complejo considerarlo óptimo. Sin embargo, ahora, con su segundo incremento en menos de un año, parece aproximarse cada vez más a la cobertura total de las necesidades básicas, incrementando la calidad de vida en los trabajadores y sus familias.
  • Sueldos medios. Históricamente, México no puede jactarse de ser un país cuyos salarios medios manifiesten mayor estabilidad. Sin embargo, los salarios medios, van de la mano completamente con los mínimos. Que el salario mínimo incremente, incita a que el medio lo haga de la misma forma.
  • Inflación. El salario mínimo va de la mano con el poder adquisitivo de los habitantes de un país. Al estar alineado con la productividad, acorde a las teorías económicas, incrementarlo puede dar paso a inflación, tal y como mantenerlo estable, la decrece.
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